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CENTENARIO DE ROCA

CINCUENTENARIO: Conferencia de Gustavo García Saraví en la Secretaría de Comunicaciones (2/12/1964)

Conferencia sobre el Teniente General Roca pronunciada por el Sr. Gustavo García Saraví en la Secretaria de Comunicaciones el 2 de diciembre de 1964, en oportunidad de ponerse en circulación la estampilla conmemorativa del prócer.

En este país de las facilidades, paradojalmente, suelen hacerse difíciles las empresas que debieran realizarse sin complicaciones ni problemas. Afirmación contemporánea de las viejas aseveraciones de Alberdi. Premisa para hacer el elogio de Roca.

La libertad, el orden, la pampa misma y sus goces, cualquier forma de la conquista o el progreso nos han costado y nos cuestan increíbles esfuerzos, y eso que están ahí, vigentes e inmediatos, sin ataduras, casi en las yemas de los dedos.

Los bienes materiales y los otros –tan parecidos habitualmente a una parva, una cosecha, una llanura opulenta e ilimitada –no llegan, por el común, a la exteriorización total de sus posibilidades. El pan entero, a veces, es sólo alguna miga, y el agua, en ciertas circunstancias, se parece más a la sed que a la saciedad. Hay algo nuestro que se queda en la mitad del camino, una suerte de miedo o ineficacia que el cumplimiento de lo que debiéramos ser como realidad nacional.

En mucho somos culpables nosotros mismos. En poco, los encargados de las ejecutorias. En un tiempo, apenas si juntamos 100 gauchos para Güemes y le pedimos que defendiese toda una frontera. O a Roca, que levantase una nación sobre el desierto. Por lo general, poseemos una innata vocación para desentendernos de nuestras propias responsabilidades para adjudicárselas invariablemente a los demás. Es más práctico. Nos hemos hecho la conciencia de que hay sirazones difusas en el aire, como pájaros muertos y negativos, y que de ningún modo, nosotros, individualmente, somos responsables de sus duelos y agorerías, lo bueno que nos pertenece es el resultado de nuestro esfuerzo. Lo malo, en cambio, siempre nos es ajeno, nada tenemos que ver con él y el culpable tiene una designación como hereditaria: el Gobierno. Todavía le estamos echando en cara a Rivadavia el pecado de soñar demasiado. Y a los que lo desterraron, el pecado de no saber lo que era un sueño. A ciencia cierta, aún no sabemos a que gobernante imputar la falta de árboles –sobre todo en el norte- a la vera de cada rancho criollo- Eso sí estamos seguros de que el propio morador no debe hacerlo.

Y continúan dándose las paradojas en todo orden de cosas. Era más que difícil cruzar la Cordillera para conferirnos la Independencia, o darnos una bandera. Y lo hicimos casi sin darnos cuenta. Y he ahí que lo fácil, conservar simplemente la Libertad, nos ha costado 30 años de guerras interiores y varias tiranías. Y lo que es peor aún: sentimos miedo constante de perderla, de hallarla una noche, caída como una golondrina.

O a la inversa: son fáciles el surco y la caballada y el mar y los cereales, sin embargo, suelen hacerse inalcanzables o Costosas los bienestares que ellos representan. Penuria y fortaleza de crecer, a golpes, hasta que encontremos las verdades, y los conductores que pueden llamarse, por ejemplo, Julio Argentino Roca.

Pensamos que esa introducción puede ser apropiada para hacer la mención del que fuera 2 veces Presidente Constitucional de la República y la ponderación de sus atributos. Porque fueros suyos – no cabe duda- los grandes esfuerzos. No en vano Mitre, el 12 de octubre de 1904, le dijo: “Yo recibí su juramento; vengo a decirle que lo ha cumplido”. Palabras para el plinto de una columna.

Conviene conocer, aunque habitualmente no se lo haga, las coordenadas del tiempo y circunstancia que signaron su ubicación en el país. Es útil, cada tanto, medir el pasado y hacer el cómputo de sus realidades. Únicamente de esta manera se entenderán, sin errores, los valimientos de las hazañas. En aquel entonces no había más que polvos y carretas, mazorcas y lanzazos. Y piedras y más piedras, y soledades y más soledades a los costados de los caminos. O de las “güeyas”, como se decía en el idioma de las guitarras. El español y el “gringo” y la pampa arada vendrían más tarde. Y tendrían un apellido sonoro: Roca.

Pero hacia 1843 – fecha de su nacimiento en Tucumán – su co-provinciano Alberdi viajaba por primera vez en un ferrocarril europeo para conocer personalmente a José de San Martín. Y un año antes Sarmiento, en Santiago, fundaba el “Heraldo Argentino” un periódico destinado exclusivamente a comentar la política y sangrías de la Paria. Y en 1844 Juan María Gutiérrez emigraba desde Uruguay hacia Chile. Con sólo 3 referencias aisladas hemos tocado de cerca casi el origen mismo de la nacionalidad, cuando respiraban y eran de carne y hueso los que nos hicieron la historia.

Convenía recordar estas cosas, decir que durante la niñez de Roca era posible darle la mano al hombre que, entre otros tatuajes, tenías las inscripciones de Chacabuco y Maipú. Y aún otra más bella: la del renunciamiento. En aquellos tiempos difíciles los héroes vivían.

Además, para juzgar mejor y hacer algunas cuentas, sepamos que Montevideo, por ejemplo, tenía en 1842 una población de 11.500 uruguayos y 20.000 extranjeros – casi el doble- que eran en su mayoría desterrados. Y otra acotación: para llegar a Tucumán se tardaban varias semanas, meses, siempre entre desiertos y silenciosos.

Esta serie de elementos aislados sirven para valorar con más acierto la dignidad y las creaciones de Roca. No olvidemos tampoco que no se había producido Caseros, y que la soledad, el puma, uno de los mayores índices de despoblación de la tierra, el analfabetismo, los malones, el desconcierto, la pobreza, -constituían las únicas herramientas de trabajo. Los chimangos –adobes del aire- daban vuelta alrededor de los adobes caídos de las escuelas sacadas de la nada por Sarmiento.

Todavía no habían llegado los nuevos constructores, los generosos desvelados. Hasta que aparece la generación “del 80”. Para tener una idea de los que fueron sus condiscípulos, enumeramos estas estatuas: Valentín Virasoro, Enésimo Leguizamón, Olegario V. Andrade, Victorino de La Plaza. La República ya era República. Pero su futuro resplandor cabía en unos pocos muchachos. La grandeza del país era casi una cabeza despeinada y una adolescencia.

Alfredo Galletti, uno de sus biógrafos, expresa: “La vida de Roca se vio siempre amparada por el éxito. Conoció las mas altas dignidades, obtuvo las mas codiciadas distinciones, llegó a ser jefe indiscutido de un partido que canalizaba buena parte de la opinión del país, ordenó las finanzas, la economía y las industrias, a través de administraciones progresistas, promovió y fomentó la inmigración, dio poderoso impuso a las vías férreas…

A todo esto hay que agregarle la conquista del desierto, la ley de enseñanza laica, la buscada compañía de sus adversarios políticos en la gestión pública, la preparación del Código de Trabajo –verdaderamente ejemplar para su época- la reforma electoral por circunscripciones que permitió el ingreso al parlamento del primer diputado socialista del continente: Alfredo L. Palacios.

Voluntariamente nos limitamos a hacer una simple y rápida mención de sus realizaciones. Al fin y al cabo ellas son más o menos conocidas y creemos que resulta preferible rozar siquiera otras modalidades de su intervención en la labor gubernativa. Incluso –por que no?- a sus zorrearías y a su paciencia. En esta materia, nuestros deseados europeísmos no tienen seguro asidero. El arte –no la artesanía- de gobernar, exige una determinada sujeción al medio. Y si en Francia puede darse un “Tigre” como Clemmenceau, nosotros necesitamos todavía los zorros lúcidos, esos que trepan por las fábulas camperas y los vivaques, los de la mejor tradición de Juan Soldao o Güiraldes.

Aquellas facilidades y dificultades del alma nacional que mencionamos al comienzo, exigen en el gobernante actitudes y escorzos que, sin exceso de malicia, equilibren las conveniencias públicas. A veces, las verdades no son comprendidas o resulten mal interpretadas. Y entonces aparece la zorreria criolla, ese ingrediente especial de nuestra conducta que en determinados momentos se llama premura y, en otros, paciencia. Generalmente, paciencia, aunque la gente tarde en comprenderlo.

El hacer, en ciertas circunstancias, consiste en el no hacer, sin alharacas. Filosofía de los Zorros y de los viejos. Prudencia del que sabe esperar y sabe cuando y como se deben comer las uvas. El propio Roca lo confesó en un discurso: “El secreto de nuestra prosperidad consiste en la conservación de la paz y el acatamiento absoluto a la Constitución; y no se necesitan seguramente las sobresalientes calidades de los hombres superiores para hacer un gobierno recto, honesto y progresista. Puedo, así, sin jactancia, y con verdad, deciros que la divisa de mi gobierno será paz y administración…”

Y ya que hemos pronunciado una de las más hermosas palabras a que puede aspirar el hombre en la sociedad –paz- oigamos sus conceptos sobre ella Valen por muchas razones. La más importante es porque están dichos por un general de toda la vida, por un soldado afortunado que, además leía las ordenanzas de Perea, Cervantes y Plutarco. Helas aquí: “La paz como medio o como fin de civilización y engrandecimiento es en verdad un don de la Divina Providencia; pero es también un supremo deber moral y práctico para las naciones que tenemos el deber de gobernar…”

Por esta sola enseñanza tendría el derecho a nuestro reconocimiento. No en vano se jugó por la concordia cuando nuestro conflicto con Chile. En la opción quemó los cañones y plantó un olivo.

Son propicias las ocasiones como la de hoy para sacar provecho de los próceres. Escuchemos otras líneas de un discurso suyo “…en política no se debía herir inútilmente a nadie, ni lanzar palabras irreparables, porque uno no sabe si el enemigo con quién hoy se combate será mañana y amigo. Después de cierto tiempo, el ofensor y el ofendido no son las mismas personas. Que gran necedad es la intransigencia como sistema: Sólo la mediocridad puede ser inmutable en sus ideas…”

Vaya la última lección de un presidente “…mi conducta ha sido la de un hombre prudente… humano y político. A que vejámenes y persecuciones inútiles contra compatriotas que quien sabe – y quién sabe- no tengan también un poco de razón de su parte? Nuestras pendencias son disidencias de familia, cuyos miembros tienen los mismos defectos y virtudes, llámense como se llamen. ¿Quién no ha sido revolucionario, demagogo o montonero en este país? El que se crea sin culpa que tire la primera piedra…”

Hace unos meses compusimos este soneto titulado “El Indio Muerto”:

Yo soy el grito y el calor, la danza
Alrededor del fuego, la dulzura
Primordial del país, la curvatura
colida en tierra, y la sal de la venganza.

Y soy el hueso y la vejez, la lanza
De las derrotas y la quebradura,
El último rencor y la tortura
Gris de despertar de la esperanza.

Yo soy la vincha y el volcán y el brujo
Y el amuleto donde desdibujo
Mi antigua diosa-nube, mi dios-rayo

Estoy muerto y ninguna cruz me nombra.
Solo pido dos cosas: dadme sombra
En mi tumba y traedme mi caballo.

Imaginación de la poética. Simple ensambladura de vocablos que, en ocasiones, quieren significar algo. Quizá este poema sirva para hacer una última referencia a Roca, a la conquista de la llanura y al aborigen, el memorable infante de la pena, nuestro prócer, cumplió su parte civilizadora. En esta materia y en todas las otras que ya hemos citado. El hizo lo más difícil. Quiera nuestra voluntad que no se nos haga difícil lo más fácil, las duras paradojas del principio. Al fin y al cabo, lo único que tendríamos que hacer nosotros es darle un techo y un caballo al último indio. O en otro orden de realizaciones: seguir haciendo el país. Igual que el prócer.

Claro está que ya en él había signos y destinos horóscopos establecidos para la dignidad y la pujanza. No todo el mundo se llama al nacer Julio Argentino – cuando hacía pocos años que la patria tenía este nombre. Y menos, mucho menos, Roca, esa sustancia con la que se hacen las montañas.

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Actos de homenaje a roca en el 104 aniversario de su fallecimiento.

ROCA A TRAVÉS DE LAS MARCHAS MILITARES. Lugar: Círculo Militar, Santa Fe 750. Fecha 18 de setiembre. Hora:18.30. Ejecución: Banda del Colegio Militar de la Nación y Coro del Círculo Militar.

CONFERENCIA SOBRE EL 120 ANIVERSARIO DE LA SEGUNDA PRESIDENCIA DE ROCA. Lugar: Legislatura Porteña, Salón Montevideo, Perú 160. Fecha: 9 de octubre. Hora: 18.00. Expositor: Dr. Rosendo Fraga y Lucas Calzoni.

CONFERENCIA SOBRE ROCA EN EL ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN. Lugar: Archivo General de la Nación, Leandro N. Alem 246. Fecha; 17 de octubre. Hora: 17.00 Expositores: Dr. Rosendo Fraga y Nicolás Pasaman.

OFRENDA FLORAL E HIMNO NACIONAL FRENTE AL MONUMENTO A ROCA. Lugar: monumento a Roca en Diagonal Sur y Defensa. Fecha: 19 de octubre. Hora: 07.30.

HOMENAJE A ROCA FRENTE A SU TUMBA EN LA RECOLETA. Lugar Bóveda de la familia Roca en el Cementerio de la Recoleta. Fecha 19 de octubre. Hora: 11.00. Orador: Ricardo Balestra.

CONFERENCIA SOBRE ROCA EN SU ANIVERSARIO. Lugar: Museo Roca, Vicente López 2220. Hora 19.00.  Fecha 19 de octubre. Orador: Ministro de Educación, Ciencia y Cultura, Eduardo Finochiaro

ROCA A 120 AÑOS DE LA PRESIDENCIA REFORMISTA. Lugar: Jockey Club, Cerrito 1446. Fecha: 24 de octubre. Hora: 19.00. Expositor: Dr. Rosendo Fraga.

ROCA A TRAVÉS DE LAS MARCHAS MILITARES. Lugar: Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, Anexo de la Cámara de Senadores, calle 7 esquina 49. Fecha: 26 de octubre. Hora 19.00. Ejecuta: Banda Paso de los Andes y Coro del Regimiento 7 de Infantería Mecanizado “Coronel Conde”.

FECHAS A DETERMINAR:

COLOCACIÓN DE OFRENDA FLORAL EN EL MONUMENTO A LA CAMPAÑA DEL DESIERTO. Organización: Comando de la Brigada de Infantería de Montaña VI y filial Neuquén del Instituto Roca.  Lugar: dicho monumento en Choele-Choel, Neuquén.

ACTO A ROCA EN LA ESCUELA QUE LLEVA SU NOMBRE. Lugar: Escuela Presidente Roca, Libertad (CABA).

ACTO A ROCA. Lugar: salón Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados de la Nación.

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