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OPINIÓN

OPINIÓN: Roca y los Estados Unidos: La segunda presidencia (1898-1904), por Rosendo Fraga

Nov-28-14 – por Rosendo Fraga

Presentación

Tras la publicación de la primera parte de este trabajo, que exploró la relación del primer gobierno de Roca con los Estados Unidos, publicamos la segunda entrega: Roca y los Estados Unidos: La segunda presidencia (1898-1904).

Durante este segundo periodo la complejidad de la relación es mayor y al arbitraje del representante diplomático estadounidense -acreditado en Buenos Aires- en el diferendo con Chile por el territorio de la Puna, se agrega el acuerdo comercial bilateral que se firma entre los dos países, la normalización de la relación de Argentina con la Oficina de Repúblicas Americanas de Washington, las diferencias que tuvieron lugar con motivo de la llamada “Doctrina Drago”, la participación en la Segunda Conferencia Interamericana que se reunió en México y el reconocimiento regional que gestó Argentina de la independencia de Panamá.

LA SEGUNDA PRESIDENCIA (1898-1904)

Los protagonistas

Para seguir la relación bilateral en esta segunda Presidencia, el autor más útil vuelve a ser la mencionada Courtney Letts de Espil, la estadounidense casada con quien estaba a cargo de la Embajada argentina en Washington en la década del treinta del siglo XX.

Pero en este caso seguiremos otro libro suyo escrito con la misma metodología: el análisis y comentario de los informes que enviaban al Departamento de Estado los representantes diplomáticos estadounidenses acreditados en Buenos Aires.

El libro se llama “La segunda presidencia de Roca vista por los diplomáticos norteamericanos” y fue editado en Buenos Aires por Paidós en 1972.

En la segunda Presidencia de Roca la representación diplomática de EEUU en Buenos Aires está a cargo de William Buchanan, quien llega a la Argentina en 1894 y ejerce el cargo hasta 1900. Luego se suceden William P. Lord, John Barret y Arthur M. Beaupré. El primero y el último fueron destacados americanistas en la diplomacia estadounidense, es decir expertos en la región. Durante los seis años de la segunda presidencia de Roca, el Secretario de Estado es John F. Hay, que ejerce el cargo entre 1898 y 1905.

A su vez, la representación argentina en Washington está a cargo de Martín García Merou, que ejercía la función desde 1896 y era amigo personal de Roca. Tras un breve período durante el cual es reemplazado por un ex ministro y amigo personal del Presidente, como era Eduardo Wilde, durante un breve período en el cual García Merou vuelve a Buenos Aires para ejercer el cargo de Ministro de Agricultura y Ganadería, retorna a Washington, donde permanecerá hasta 1905. Los dos funcionarios designados por Roca han sido sus ministros y amigos personales.

La relación con la Oficina de Repúblicas Americanas

En las semanas siguientes al indicio del gobierno que tuvo lugar el 12 de octubre de 1899, el nuevo canciller Amancio Alcorta tiene varias conferencias con Buchanan, el representante diplomático estadounidense.

Apenas cuatro semanas después de esa fecha, el Secretario de Estado informaba que Argentina debía 1.210 dólares por el mantenimiento de la Oficina de Repúblicas Americanas que funcionaba en Washington. Instruía a Buchanan para que reclamara el pago en base al vencimiento del año fiscal de EEUU, que había tenido lugar el 30 de junio de ese año.

Si bien es cierto que ya a fines del siglo XIX Argentina había emergido como el país más exitoso de la región en términos de crecimiento económico, la brecha entre los dos países eran muy grande: EEUU tenía 70 millones de habitantes y Argentina cerca de 5, es decir catorce veces menos (en la actualidad esta relación es de ocho a uno).

El reclamo mencionado se basaba en que Argentina no pagaba desde 1891 la cuota que le correspondía para financiar el funcionamiento de esta oficina; desde nuestro país se argumentaba, sin embargo, que Argentina no integraba efectivamente el organismo.

A su vez, el Director de la oficina informaba que sabía que con la llegada de Roca -probablemente informado por el mismo García Merou- el país podía estar dispuesto a reanudar su actuación en este organismo, creado en la conferencia interamericana de 1889-1890, y actuar dentro del mismo.

García Merou había comenzado a participar en la junta del organismo, que luego fue la Unión Panamericana y después la OEA.

El 16 diciembre de 1898 Hay telegrafía a Buchanan diciéndole “Merou me visitó hoy. Alcorta y presidente Roca impulsan Argentina reanude apoyo Oficina de Repúblicas Americanas. Expresé personalmente sentimientos de intenso interés”.

Al día siguiente Buchanan informaba que, tras una reunión con Alcorta, este le había informado que Argentina retornaba el pago de sus obligaciones, pero a partir del corriente año fiscal.

Buchanan informaba que el Ministro de Relaciones Exteriores le había mostrado el informe de Merou, en el cual abogaba por retornar, dado que sus explicaciones habían satisfecho la “crítica argentina de que era mero apéndice del Departamento de Estado”.

Pero simultáneamente, García Merou escribe directamente a Roca el 17 de diciembre y hace su descargo. Dice que en la primera conferencia panamericana de Washington 1889-1890 todos los países participantes incluida Argentina habían acordado crear esta Oficina y sólo Chile había faltado. Agrega, en base a la amistad con la cual se dirigía al Presidente y fuera del canal formal de la Cancillería:

Estaba entonces en Washington como ministro [Ernesto] Quesada que, a muchas otras condiciones que no es del caso definir, reúne la de tener el carácter más díscolo y susceptible que es posible imaginar. Como usted sabe, Quesada no concurrió al Congreso Panamericano donde fuimos representados por Quintana y Sáenz Peña, que han dejado aquí un recuerdo deplorable, pues no se ocuparon sino de resentirse por nimiedades y de hacer cuestión de Estado por los más fútiles y mujeriles detalles de etiqueta. Para pintar la clase de ministro que era Quesada, baste decirle que durante tres años no pisó una vez la Secretaría de Estado, pues detestaba personalmente a Blaine [Secretario de Estado anterior a Hay].

Finaliza el pasaje de esta carta afirmando:

Con este sistema, usted comprenderá que no es fácil abrirse camino en ningún país y desgraciadamente este es el que se ha seguido aquí.

Informa que el Secretario de Estado le:

Hizo resaltar el contraste de nuestra actitud de reserva con el apoyo caluroso dado por los demás países de la Unión y en especial Brasil […]. Le dije que nuestro actual Presidente era un amigo sincero de los Estados Unidos y un estadista de miras tan amplias que tan pronto como fuera impuesto por mi de la actual situación, no dudaba que resolvería la continuación de la Republica en la Unión.

La decisión de Roca fue comenzar a pagar la cuota, pero no lo adeudado de años anteriores, y el gobierno se dio por satisfecho con esta solución.

El modelo educativo

En el primer mensaje de Roca al Congreso en su segunda Presidencia, leído ante el Congreso el 1 de mayo de 1899, plantea como prioridad de su gobierno producir una profunda reforma del sistema educativo, buscando sacarlo de su carácter enciclopedista tomado del modelo francés para vincularlo con el mundo del trabajo y la enseñanza práctica, como era el modelo imperante en los EEUU.

Que se ha tomado a dicho país como referencia para la reforma educativa lo dice Roca explícitamente:

El gran poder industrial y el desarrollo agrícola de los Estados Unidos no son la obra de la improvisación o el acaso, sino el resultado de la educación industrial propagada con perseverante ahínco por todos los medios, desde los primeros días de su existencia, siendo en algunos estados precepto constitucional el establecimiento de escuelas de agricultura, y debido a ello es que se les ve instruidas con envidiable profusión en todo el vasto territorio de la República.

Plantea en consecuencia como objetivo de su reforma:

Se hace indispensable entrar resueltamente en este orden de ideas [la enseñanza práctica] y abandonar tradiciones y costumbres cuyos deplorables resultados pueden sentirse y palparse no sólo entre nosotros sino en todas las civilizaciones que se han dejado dominar por ellas. En la esperanza de poder contribuir a esos objetos, solicitaré vuestra colaboración para la fundación de colegios y escuelas de agricultura, y demás industrias de inmediata aplicación. La instrucción general para ser fecunda ha de contraerse a ciencias, y artes de aplicación, a cosas prácticas, a las lenguas vivas y a conocimientos de utilidad material inmediata.

Consecuentemente con esta idea, ya en 1900 se enviaron a los EEUU los primeros 20 estudiantes becados para cursar en colegios de agricultura e industria. Este programa de mantuvo y amplió entre 1900 y 1904.

El Congreso finalmente rechazó la reforma, porque las provincias se resistían a transformar la mitad de los colegios nacionales en colegios de agricultura, industria y comercio, que era una parte importante de la reforma.

Pero la inspiración estadounidense del proyecto era asumida públicamente por el Presidente ante el Congreso desde su primer mensaje anual al mismo.

Buchanan acepta la misión de árbitro

El 21 de diciembre de 1898, el Secretario de Estado informa a Buchanan que ha sido designado tercer árbitro en caso de que Argentina y Chile no lleguen a un acuerdo en el conflicto de la Puna de Atacama el próximo 16 de marzo de 1899.

Previamente, García Merou había informado a Hay que había sido designado porque “goza de la mayor estima del gobierno argentino por sus altas dotes intelectuales y la precisión y el tacto uniforme de sus actitudes oficiales y privadas”.

El conflicto entre Argentina y Chile por el límite a través de las altas cumbres de la cordillera de los Andes era la cuestión más importante en la política exterior de ambos países desde hacía cinco años.

Los dos países venían comprando armamentos y modernizando sus Fuerzas Armadas. El riesgo de guerra con Chile había sido decisivo para que Roca fuera electo Presidente por segunda vez, como lo reconoció públicamente Carlos Pellegrini en el discurso en el cual anuncia su renuncia a competir por la Presidencia y pasa a apoyar a Roca.

La diplomacia argentina había logrado que la chilena aceptara excluir la controversia por la Puna de Atacama -el territorio en disputa entre ambos países en el extremo norte de sus fronteras- del arbitraje general que estaba en manos de la Corona Británica.

Esta parte del diferendo quedó a la resolución de tres peritos: uno de cada uno de los países en conflicto y un tercero neutral, función para la cual fue elegido el representante diplomático estadounidense en Buenos Aires.

Buchanan, manejándose con inteligencia y creatividad, procedió a dividir la línea demarcatoria del territorio en disputa en siete partes. En cuatro de ellas votó con el perito argentino, en dos lo hizo con el chileno y en la restante coincidieron todos.

En mensaje de Roca al Congreso del 1 de mayo de 1900 dice:

Motivo de particular complacencia ha sido también la participación del Ministro americano Mr. Buchanan, en esta solución que ha contribuido principalmente, prestando a esta nación un servicio eminente. No es esta la primera vez que toca a un Ministro de la gran Confederación del Norte, en estas mismas cuestiones de límites, una intervención decisiva, en favor de la paz internacional. No deben olvidarlo los dos pueblos cuyos destinos han estado en juego, a uno y otro lado de las altas cordilleras.

Había rivalidad entre los diplomáticos británicos y americanos en Buenos Aires: el arbitraje de Buchanan fue considerado un triunfo diplomático de los últimos.

Antes de cumplir un año en el poder, Roca había dado tres señales muy claras de buena voluntad hacia los EEUU: había resuelto el problema derivado del no pago de la cuota argentina para la Oficina de Repúblicas Americanas de Washington; había expuesto públicamente la inspiración estadounidense de su reforma educativa y había contribuido a dar un éxito diplomático a Washington sobre Londres en esta parte del continente.

Continuaba así la política de su primer mandato, en el cual también había impulsado la exitosa gestión de buenos oficios de los diplomáticos Osborne en el conflicto de límites con Chile.

El convenio comercial

Al comenzar la segunda Presidencia de Roca se firma un Tratado de Extradición, ratificado por los dos congresos antes de finalizar 1899.

Pero Buchanan también estaba detrás de un convenio bilateral comercial, que no era fácil por la protección estadounidense a las lanas y los cueros.

En los EEUU, el Presidente McKinley y el Secretario de Estado Hay están interesados en este Tratado y en Argentina también lo estaban el Presidente Roca y su canciller, Alcorta.

El diario La Nación decía al respecto el 4 de mayo de 1899:

La cordialidad de las relaciones que ha contribuido a estrechar el actual representante diplomático de esa nación, señor Buchanan, y las gestiones por él iniciadas en nombre de su gobierno, han contribuido poderosamente a que los poderes públicos de la República se decidan a emprender con actividad la negociación de un tratado de comercio que de facilidades a los dos pueblos para la exportación de sus productos […].

Buchanan escribe al Secretario de Estado Hay en junio, informando que “el Presidente Roca le dijo que esperaba de todo corazón que se pudiera concluir un tratado [comercial] así entre su gobierno y el nuestro; que un acto de esta naturaleza tendría mucho más peso moral y sería más ampliamente beneficioso para toda América del Sur de lo que podemos imaginar; que esperaba que cuando esté en Washington con licencia, le expresaría a Usted y al presidente su opinión a este respecto […].

El 11 de julio Buchanan escribía nuevamente, diciendo que “el Convenio fue firmado hoy. La tarea que ha tenido en relación con la negociación de este convenio no ha sido ni fácil ni pequeña” y agradece la disposición de Roca y Alcorta.

Pero en la elección presidencial estadounidense de 1901, la presión de los productores de lana sobre McKinley será fatal para la aprobación del Tratado en el Congreso, que así nunca llegará a entrar en vigencia. A ello se agrega que Buchanan trabaja en un tratado de arbitraje entre los dos países.

Buchanan cesa en sus funciones como había acordado con el Secretario de Estado y deja el país ese mismo mes de julio de 1899. Como interino deja a su segundo, Jones, quien en uno de sus primeros informes, enviado ese mismo mes, descarta que el viaje que Roca ha emprendido a Brasil busque una alianza contra EEUU, como habían publicado algunos medios. Atribuye estas interpretaciones a influencias europeas que buscaban limitar la influencia estadounidense en América del Sur.

Un nuevo representante diplomático estadounidense en Buenos Aires

El reemplazante de Buchanan es William Paine Lord, quien llega a la Argentina en febrero de 1900. Se trataba de un jurista que había sido gobernador de Oregón.

Informa a Roca en uno de sus primeros encuentros sobre la segunda conferencia Panamericana que se preparaba y dice que el Presidente “pareció impresionado muy favorablemente”. Propone a su gobierno que la sede de la Conferencia no vuelva a ser Washington y propone que el lugar sea la capital argentina. También invita a Roca a que Argentina participe de la Exposición Panamericana que iba a tener lugar en Buffalo.

Lord informa que en el discurso al Congreso de 1900 Roca ha dicho “con la intima persuasión de que la conservación de la paz debe ser el objetivo principal de la política exterior de la República, ha celebrado con varias naciones los tratados de arbitraje que han sido sometidos a la deliberación de V.E. y usando de las autorizaciones legales he formulado un acuerdo comercial con los EEUU, estudiándose también con otros países”.

Sobre el Segundo Congreso Panamericano dice que ha aceptado participar porque abriga “la convicción de que la realización de tal congreso puede ser fecunda para las relaciones de los estados Americanos que viven distanciados, no obstante que intereses y aspiraciones comunes les exigen vinculaciones más estrechas […]”.

Argentina asiste a la exposición de Buffalo, de la cual Buchanan -el anterior representante diplomático estadounidense en Buenos Aires- es Director, y reconoce que la participación ha sido más por cortesía diplomática que por interés comercial.

Tras la muerte del Presidente McKinley, Lord escribe lo “abrumadoramente gentil y sensible actitud de todo el pueblo argentino, de su gobierno, y sobre todo, de su presidente el general Roca”.

El Presidente argentino en su mensaje al Congreso del 1 de mayo de 1901 dice que “el 22 de octubre se reúne en México el segundo Congreso Panamericano, decidido en junio de 1900 por los ministros reunidos en Washington”.

La Conferencia se inauguró el 22 de octubre de 1901. Los debates entre Argentina y Chile, que estaban en uno de los peores momentos del conflicto limítrofe, son duros. Los delegados argentinos son Antonio Bermejo, Martín García Merou y Lorenzo Anadón.

Lord ofrece a Alcorta los buenos oficios de EEUU, como había tenido lugar con éxito en 1881. Pero Alcorta los rechaza, explicando que lo hace porque el representante diplomático estadounidense en Santiago es pro-chileno. El representante en Buenos Aires prefiere interpretar que Argentina espera la paz y por eso no estima necesarios los buenos oficios.

Hacia fines de 1901, Chile había encargado dos grandes buques para empardar con Argentina, la que a su vez encargó dos más, con más poder de fuego. Los dos países se encuentran al borde de la guerra.

Pero gestiones de último momento y la opción de Roca por la paz, desechando la propuesta de su Ministro de Guerra de realizar un ataque preventivo, permiten arribar a los llamados “Pactos de Mayo”, por los cuales se acuerda la equivalencia naval entre los dos países.

Chile transfiere a Gran Bretaña los dos acorazados que había encargado en sus astilleros y Argentina, a su vez, a Japón los acorazados Pueyrredón y Garibaldi que se construían en astilleros italianos y que serán decididos para la victoria japonesa en la guerra con Rusia.

El fallecimiento del canciller Alcorta lleva a Roca a designar en su reemplazo a Luis María Drago el 9 de agosto de 1902.

En sus informes al Departamento de Estado, Lord sostiene que ha sido la rivalidad diplomática con Gran Bretaña en la región lo que ha impedido a EEUU tener un rol en la gestación de los Pactos de Mayo, mencionando que el representante diplomático británico, Mr. Barrington, para ello había ofrecido su propia gestión de buenos oficios.

Sobre el resultado del arbitraje británico en el conflicto limítrofe, informa que si bien Chile recibe 2160 leguas y Argentina 1600, éstas tienen “mejor tierra”.

Doctrina Drago: cómo discrepar con EEUU sin confrontar

El 9 de diciembre de 1902 Gran Bretaña, Alemania e Italia bloquean puertos de Venezuela para cobrar la deuda externa de este país, que había suspendido los pagos a consecuencia de una crisis interna que se aproximó a una “guerra civil de baja intensidad”.

El Presidente de los EEUU, Theodore Roosevelt, deja hacer: razones de política global hacen que prefiera eludir conflictos con las potencias europeas del momento, y concretamente no aplica la llamada “Doctrina Monroe” fijada por su país casi ochenta años antes, por la cual se rechazaba la intervención europea en el continente.

En Argentina hay una fuerte reacción de opinión contra dicha intervención. Se considera que las intervenciones militares extranjeras, que en esos años son frecuentes en Asia y África, no pueden aceptarse en América Latina.

Roca busca como forma de fijar posición dirigirse por nota al Presidente de los EEUU, reclamándole que aplique la Doctrina Monroe en el caso de Venezuela.

Lo hace fijando una doctrina, que en el oficio enviado por el canciller argentino -Luis María Drago, por cuyo apellido es conocida internacionalmente la doctrina fijada- dice que en el caso de los créditos tomados por estados nacionales, “el acreedor sabe que contrata con una entidad soberana y es condición inherente de toda soberanía que no pueda iniciarse ni cumplirse procedimientos ejecutivos contra ella, ya que ese modo de cobro comprometería su existencia misma, haciendo desaparecer la independencia y la acción del respectivo gobierno”.

El gobierno de Roca argumenta, con el fin de reforzar su rechazo al uso de la fuerza para cobrar deudas contraídas por estados, que “el desprestigio y el descrédito de los Estados que dejan de satisfacer los derechos de sus legítimos acreedores, trae consigo dificultades de tal magnitud que no hay necesidad de que la intervención extranjera agrave con la opresión las calamidades transitorias de la insolvencia”.

Dice también el oficio del canciller argentino dirigido al Secretario de Estado John Hay: “transmita al gobierno de los Estados Unidos nuestra manera de considerar los sucesos en cuyo desenvolvimiento ulterior va a tomar una parte tan importante, a fin de que se sirva tenerla como la expresión sincera de los sentimientos de una nación que tiene fe en sus destinos y la tiene en las de todo este continente, a cuya cabeza marchan los Estados Unidos, actualizando ideales y suministrando ejemplos”.

Se reclama, pero se evita la confrontación e incluso se reconoce el rol primordial de EEUU en el continente.

La respuesta que transmite la administración de Theodore Roosevelt, a través de la nota de respuesta del Secretario de Estado, es concreta: argumenta que la doctrina Monroe no puede invocarse para no pagar deudas. Dice también que el arbitraje es el mecanismo que debe ser utilizado en casos de conflicto como el que tiene lugar en ese momento en Venezuela. No hay una adhesión a la posición argentina, pero se evita confrontar con ella.

El Canciller Drago hace revisar la traducción de la nota que realiza la secretaría del Ministro Plenipotenciario argentino en Washington, Martín García Merou. En la traducción inicial que motiva la respuesta mencionada dice “confiamos en que en que ese gobierno ha de aceptar nuestras vistas”. En la nueva traducción, que se envía, se sustituye dicho párrafo por el siguiente: “que la tenga presente [la nota] como la expresión sincera de los sentimientos de un pueblo que tiene fe en sus destinos”. Modera así el reclamo ante el gobierno estadounidense.

Decenas de artículos en los EEUU apoyaron la posición argentina; en América Latina tuvo un apoyo entusiasta y generalizado.

Roca, en su menaje anual al Congreso leído cinco meses después, el 1 de mayo de 1903, dice respecto a la llamada “Doctrina Drago”, desde una posición conciliadora: “La respuesta del gobierno de Estados Unidos concuerda en el fondo con estas declaraciones y recomienda el arbitraje internacional para el arreglo de cuestiones que surjan con motivo de obligaciones nacionales”.

Pero el éxito argentino vendrá cuatro años más tarde, cuando el mismo Presidente Theodore Roosvelt, en la segunda conferencia Internacional de La Haya realizada en 1907, presentó una versión de la Doctrina Drago, aprobada por una mayoría de 46 países. En ese momento, dicha posición era funcional a los intereses globales de los EEUU.

La política del gobierno de Roca, con la llamada “Doctrina Drago” a comienzos del siglo XX, mostró cómo un conflicto por la deuda de los estados, en la cual Argentina y EEUU tenían posiciones diferentes, pudo plantearse y resolverse evitando que la relación bilateral se dañara.

El reconocimiento de Panamá

A fines de 1903 arriba a Buenos Aires un nuevo representante diplomático estadounidense: John Barret, quien primero pasa por Londres. Tras su paso por la capital argentina será el primer diplomático de EEUU acreditado ante el primer gobierno de Panamá, un cargo relevante en este momento para Washington.

Intenta revitalizar la cuestión de los acuerdos comerciales. En su primera reunión con el Vicepresidente Quirno Costa -Roca está en el interior del país-, éste le dice que los “intereses bien entendidos de ambas naciones harán cada días más amplias las relaciones comerciales”.

Está a cargo de las relaciones exteriores argentinas el tercer canciller de Roca en este período: José Antonio Terry, quien le informa que Panamá ha solicitado el reconocimiento como país independiente -algo impulsado por EEUU para asegurarse el control del Canal- y que su país lo hará, pero quiere una acción concertada de la región.

Barret informa en esos días al Secretario de Estado que “en Buenos Aires, cuya influencia se siente en toda América, no hay en esos días ninguna tendencia a criticar duramente a Estados Unidos por Panamá”, como está sucediendo en otros países del mundo y la región. Agrega que “existe poca charla sobre el peligro yanqui y nada de violencia hacia Estados Unidos”.

Barret informa que Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay esperan un pedido formal de reconocimiento por escrito y luego actuar simultáneamente. Terry le explica que la demora en el reconocimiento no es censura, sino una reacción regional.

Roca personalmente niega a Barrett que esta demora en pos del reconocimiento concertado regional sea una alianza contra EEUU.

El representante diplomático estadounidense -para quien la capital argentina es la “París Sudamericana”- informa al Secretario de Estado que Roca “no solamente es un eminente estadista, sino un soldado brillante y por ello tiene un fuerte arraigo en el pueblo y el ejercito”.

Argentina busca coordinar a las cancillerías de Brasil, Chile, Uruguay, Bolivia y Paraguay para que el reconocimiento sea un acto conjunto. Sugiere a Washington que Panamá formalice el pedido de reconocimiento a alguno de estos países que todavía no haya recibido el pedido.

La diplomacia argentina logra su objetivo y el reconocimiento es conjunto. En el Departamento de Estado lo consideran un éxito de Barret, quien es designado representante diplomático de su país en Panamá. Serán así dos ex ministros plenipotenciarios de EEUU en Buenos Aires los primeros representantes de su país en Panamá.

El cuarto y último representante diplomático ante el gobierno argentino en la segunda Presidencia de Roca es Arthur Beaupré, que del Presidente argentino dice “es un eminente estadista y un brillante soldado” y también “desde que era presidente ningún presente ha valorado tanto como la foto de Roosevelt” que le había enviado como gesto su colega estadounidense.

CONCLUSIÓN

El análisis de los doce años de gobierno de Julio A. Roca muestran como una constante la búsqueda de una buena relación con los EEUU.

Incluso se promueve un rol activo de la diplomacia estadounidense en la región con los éxitos que implicaron para Washington los “buenos oficios” que permitieron el Tratado entre Argentina y Chile de 1881 y luego el arbitraje respecto al territorio en conflicto de la Puna.

A diferencia de la visión que muestra a la generación del Ochenta promoviendo un alineamiento con Europa en detrimento de los EEUU, con Roca parece suceder lo contrario: se impulsa una mejor relación con este país para neutralizar la influencia europea -en particular la británica-.

Si bien en Argentina hay en la segunda presidencia de Roca un movimiento pro-español y adverso a la intervención estadounidense en la guerra de independencia de Cuba, integrado por figuras de prestigio como el mismo Roque Sáenz Peña, el gobierno argentino no toma posición en el conflicto y ninguno de los informes de los representantes diplomáticos estadounidenses ante el gobierno argentino de esos años consignan el problema.

Esta visión sobre Roca y los EEUU lleva a revisar el preconcepto de una constante anti-estadounidense en la Argentina ya desde la segunda mitad del siglo XIX.

En realidad es un preconcepto que ha puesto siempre el énfasis en las diferencias y no en las coincidencias.

Esta visión no sólo no ha reparado en la política de Roca, sino que ha relegado la influencia ideológica de los EEUU en la visión del federalismo tanto de Artigas como de Dorrego, en el modelo que implicó dicho país para Alberdi, en la influencia sobre las propuestas educativas de Sarmiento y en la revalorización del país del norte del continente que realiza Pellegrini al final de su carrera política. Tampoco en la visión favorable que tuvo Juan B. Justo, el fundador del Socialismo argentino, Federico Pinedo en los años cuarenta o Arturo Frondizi durante su Presidencia.

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Actos de homenaje a roca en el 104 aniversario de su fallecimiento.

ROCA A TRAVÉS DE LAS MARCHAS MILITARES. Lugar: Círculo Militar, Santa Fe 750. Fecha 18 de setiembre. Hora:18.30. Ejecución: Banda del Colegio Militar de la Nación y Coro del Círculo Militar.

CONFERENCIA SOBRE EL 120 ANIVERSARIO DE LA SEGUNDA PRESIDENCIA DE ROCA. Lugar: Legislatura Porteña, Salón Montevideo, Perú 160. Fecha: 9 de octubre. Hora: 18.00. Expositor: Dr. Rosendo Fraga y Lucas Calzoni.

CONFERENCIA SOBRE ROCA EN EL ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN. Lugar: Archivo General de la Nación, Leandro N. Alem 246. Fecha; 17 de octubre. Hora: 17.00 Expositores: Dr. Rosendo Fraga y Nicolás Pasaman.

OFRENDA FLORAL E HIMNO NACIONAL FRENTE AL MONUMENTO A ROCA. Lugar: monumento a Roca en Diagonal Sur y Defensa. Fecha: 19 de octubre. Hora: 07.30.

HOMENAJE A ROCA FRENTE A SU TUMBA EN LA RECOLETA. Lugar Bóveda de la familia Roca en el Cementerio de la Recoleta. Fecha 19 de octubre. Hora: 11.00. Orador: Ricardo Balestra.

CONFERENCIA SOBRE ROCA EN SU ANIVERSARIO. Lugar: Museo Roca, Vicente López 2220. Hora 19.00.  Fecha 19 de octubre. Orador: Ministro de Educación, Ciencia y Cultura, Eduardo Finochiaro

ROCA A 120 AÑOS DE LA PRESIDENCIA REFORMISTA. Lugar: Jockey Club, Cerrito 1446. Fecha: 24 de octubre. Hora: 19.00. Expositor: Dr. Rosendo Fraga.

ROCA A TRAVÉS DE LAS MARCHAS MILITARES. Lugar: Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, Anexo de la Cámara de Senadores, calle 7 esquina 49. Fecha: 26 de octubre. Hora 19.00. Ejecuta: Banda Paso de los Andes y Coro del Regimiento 7 de Infantería Mecanizado “Coronel Conde”.

FECHAS A DETERMINAR:

COLOCACIÓN DE OFRENDA FLORAL EN EL MONUMENTO A LA CAMPAÑA DEL DESIERTO. Organización: Comando de la Brigada de Infantería de Montaña VI y filial Neuquén del Instituto Roca.  Lugar: dicho monumento en Choele-Choel, Neuquén.

ACTO A ROCA EN LA ESCUELA QUE LLEVA SU NOMBRE. Lugar: Escuela Presidente Roca, Libertad (CABA).

ACTO A ROCA. Lugar: salón Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados de la Nación.

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