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OPINIÓN

OPINIÓN: Roca y los Estados Unidos: La primera presidencia (1880-1886), por Rosendo Fraga

Nov-25-14 – por Rosendo Fraga

Presentación

Este trabajo -dividido en dos partes- analiza la política de Roca con los EEUU en sus dos presidencias.

En la primera (1880-1886), los buenos oficios desarrollados por los representantes diplomáticos de EEUU en Argentina y Chile para resolver el conflicto limítrofe son el tema central.

LA PRIMERA PRESIDENCIA (1880-1886)

“Noticias confidenciales de Buenos Aires a Usa (1869-1892)” de Courtney Letts de Espil (Editorial Jorge Álvarez, Buenos Aires, 1969) es un libro que resulta muy útil para analizar la relación bilateral entre Argentina y los EEUU entre las Presidencias de Domingo Faustino Sarmiento y la de Luis Sáenz Peña. Este período incluye los seis años de la primera Presidencia de Julio A. Roca, que tiene lugar entre 1880 y 1886.

La autora es una estadounidense que fue esposa de Felipe Espil, embajador argentino en Washington durante más de una década entre los años treinta y comienzos de los cuarenta del siglo XX.

Trabajando con los archivos que contenían los informes de los representantes diplomáticos estadounidenses en Buenos Aires -eran “ministros plenipotenciarios” y recién se intercambiarían embajadores en 1910- escribió esta interesante obra, para la que reconoce haber tenido la posibilidad de cambiar ideas con su marido, un diplomático con profundo conocimiento de su país y sus raíces.

El representante diplomático estadounidense al asumir la Presidencia Roca el 12 d octubre de 1880 es Thomas Ogden Osborne. Se trataba de un influyente abogado del Partido Republicano que había sido cercano a Lincoln y que había llegado a General del Ejército de la Unión en la guerra civil. Había llegado al país en 1874, año en el cual termina la Presidencia de Sarmiento y se inicia la de Avellaneda. Permanecerá en funciones a lo largo de diez años.

Había sido herido dos veces durante la guerra -la segunda gravemente- y tenía muy frescas las heridas que la contienda había dejado en su país.

La elección de Roca por el Colegio Electoral a comienzos de 1880 produce la sublevación contra el gobierno nacional del candidato derrotado, que es el gobernador de la provincia de Buenos Aires -todavía la Ciudad no se había federalizado-, Carlos Tejedor.

En estos acontecimientos Osborne es uno de los pocos diplomáticos acreditados ante el gobierno argentino que muestra cercanía con el gobierno nacional que había traslado la Capital a Belgrano, dada la hostilidad de las autoridades bonaerenses.

Mientras el grueso del cuerpo diplomático, encabezado por el Nuncio Apostólico y los representantes de Alemania y Gran Bretaña, intentan un cese de hostilidades entre las partes -que militarmente convenía a las fuerzas de Tejedor-, Osborne no acompaña el intento. Se reúne con el Ministro de Guerra del gobierno nacional, que es Carlos Pellegrini, con quien tiene trato y amistad. Como muestra de gran confianza, lo pone al tanto de los detalles de sus planes militares.

En un informe al Departamento de Estado, Osborne expresa su “franca admiración por la Republica Argentina”; en otro da cuenta de su amistad con Carlos Pellegrini, a quien elogia, e informa sobre su relación con el destacado parlamentario británico John Bright, primo de su madre.

En un informe fechado el 30 julio de 1879, acerca de la posibilidad de que Sarmiento fuera electo Presidente nuevamente, señala que “el cuerpo de maestros que él trajo de los Estados Unidos está ahora a cargo de las escuelas normales en las diferentes provincias, y los resultados obtenidos se hacen sentir y apreciar a través de todo el país”.

Frente a la revolución de Tejedor, Osborne quería evitar que la República Argentina se precipitara a una guerra civil extendida y prolongada, como había sucedido en su país pocos años antes: él llevaba en su cuerpo las cicatrices de las acciones militares. Pero al mismo tiempo veía una analogía entre la Unión de los estados del norte con el gobierno nacional y de los estados confederados del sur con la actitud localista de Buenos Aires.

Al mismo tiempo, el representante diplomático estadounidense en Santiago de Chile es Thomas Andrew Osborne. Sin tener parentesco alguno, los dos diplomáticos estadounidenses destacados a ambos lados de la cordillera de los Andes en el extremo sur de América se llaman exactamente igual, a no ser por el segundo nombre que los diferencia.

La guerra del Pacífico que enfrenta a Chile con Perú y Bolivia desde comienzos de 1879 ha llevado al Osborne destinado en Chile a intentar infructuosamente varios intentos de mediación. Al igual que su colega en Buenos Aires, quiere evitar en esta parte del mundo las consecuencias de una guerra prolongada, que en este caso no es una contienda civil, sino regional.

Ese año de 1879, mientras las tropas chilenas combaten en el norte del país, las fuerzas argentinas al mando del General Roca, que es Ministro de Guerra del Presidente Avellaneda, avanzan hasta el Río Negro. Se va configurando en los hechos un conflicto que hasta ese momento ha sido teórico y reducido al ámbito de las cancillerías: de cuál de los dos países es la Patagonia, que todavía no ha ocupado ninguno de los dos países, con la excepción de algunos asentamientos aislados.

Sobre estos conflictos, ya a fines de 1880 el representante diplomático estadounidense en Buenos Aires (Thomas Ogden Osborne) informa al Departamento de Estado sobre la posibilidad de ejercer los buenos oficios en el diferendo entre los dos países sudamericanos.

Ya con Roca en la Presidencia, en mayo de 1881, informa al Departamento de Estado sobre el discurso de Roca en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso y dice sobre el Presidente: “es un hombre de apariencia europea, tez blanca, de cabellos castaños y grandes ojos azules. De pocas palabras, silencioso en sociedad, que impresiona con su carácter de hombre pensativo, cauteloso y fuerte voluntad”.

Agrega que “aunque cuando comparativamente joven en esa asamblea de legisladores, ministros y generales, ha agrupado a su alrededor como consejeros en el gabinete a la gente más capaz y pura del país y creo que está decidido a hacer de su gobierno una expresión de paz y de prosperidad para el país, desarrollando todos los recursos posibles que posee”.

Roca, en el mismo mensaje, apoya la mediación estadounidense en la guerra del Pacífico al manifestar que “la mediación iniciada en octubre del año pasado por el Gobierno de EEUU fue recibida por la opinión pública con la más viva simpatía. Debimos esperar que una nación tan poderosa y tan justamente respetada en el mundo trajese un acuerdo pacífico entre los beligerantes…”

Al mismo tiempo, Argentina y Chile han aceptado los buenos oficios de los dos Osborne, que se ofrecen a acercar a las partes en conflicto no sólo respecto a los límites, sino también acerca de la posesión de la Patagonia.

La gestión se realiza en pocas semanas y es exitosa. La Argentina ha obtenido un triunfo al lograr que la Patagonia sea reconocida como de su soberanía. El Tratado que se firma no termina con los problemas de límites entre los dos países, pero sí con la discusión sobre la Patagonia.

El 8 de octubre del mismo año de 1881, en un informe dirigido al Secretario de Estado James Blaine -varias veces candidato a Presidente y dos veces Secretario de Estado-, el representante diplomático estadounidense le informa de todos los detalles del Tratado firmado por Argentina el 23 de julio de 1881, que puso fin al diferendo.

Hay algo claro: la Argentina no sólo ha aceptado, sino que ha promovido los buenos oficios de los EEUU, que ha tenido una victoria diplomática importante en la región con el Tratado que ha logrado. No hubo en la política exterior argentina intención de impedir o reducir el rol de EEUU en la región, como tendrá lugar en gobiernos posteriores.

En el discurso al Congreso de mayo de 1882 Roca dice que “no debo traer a vuestra memoria un acto de esta trascendencia para esta parte de la América del Sur, sin recordaros los nombres de los distinguidos ministros plenipotenciarios del gobierno de los Estados Unidos en Chile y la Republica Argentina. Sabéis que la cuestión estaba en situación difícil, cuando los señores generales Osborne [el destinado en Chile no lo era] interpusieron su influencia para abrir nuevas negociaciones y continuaron prestándola con toda deferencia hasta que el asunto quedó terminado”.

El General Thomas Ogden Osborne es muy reconocido en Buenos Aires por su gestión. Se organizan demostraciones en su honor: lo que hoy podría considerarse la “sociedad civil” de Buenos Aires, en 1883 le entrega un presente y al rechazarlo el diplomático manifiesta: “yo no hubiera representado a mi propio gobierno y a los mejores deseos de su pueblo si hubiera sido negligente cuando vi o creí haber visto acumularse los nubarrones entre ambas repúblicas, que hubiera absorbido en su seno los cuerpos despedazados de millares de sus hijos predilectos en ofrecer mis buenos oficios en favor de la paz y la amistad…”.

El presente era un escudo simbólico grabado en plata que Osborne, de acuerdo a la reglamentación del servicio público estadounidense, no podía recibir personalmente, pero podía trasladarlo al Estado y así lo hizo finalmente. Este escudo está hoy en la Sociedad Histórica de Chicago junto a un retrato del General Thomas Ogden Osborne.

En su informe sobre el discurso de Roca al Congreso en 1884, dice: “El progreso se manifiesta en todas partes, es un feliz augurio del gran futuro de la República Argentina”.

Realiza las gestiones para remover del cementerio de la Recoleta los restos de Cesar Rodney, el primer representante diplomático estadounidense en Buenos Aires muerto en el ejercicio de sus funciones.

Tras diez años de gestión de Osborne, arriba un nuevo Ministro Plenipotenciario de los EEUU a Buenos Aires en 1884: Bayles W. Hanna. En sus informes al Departamento de Estados del año siguiente dice admirar “esta república joven y gigante” y respecto a la elección presidencial que tiene lugar en 1886 manifiesta “puedo decir con verdad que una elección más ordenada nunca tuvo lugar en nuestro país, no hay la más remota apariencia de nada que se parezca a revolución”.

En conclusión, tuvo lugar durante la primera Presidencia de Roca una relación bilateral cordial y fructífera entre Argentina y los EEUU, muy alejada de la idea general de confrontación que por lo general se asigna a la Generación del Ochenta.

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Actos de homenaje a roca en el 104 aniversario de su fallecimiento.

ROCA A TRAVÉS DE LAS MARCHAS MILITARES. Lugar: Círculo Militar, Santa Fe 750. Fecha 18 de setiembre. Hora:18.30. Ejecución: Banda del Colegio Militar de la Nación y Coro del Círculo Militar.

CONFERENCIA SOBRE EL 120 ANIVERSARIO DE LA SEGUNDA PRESIDENCIA DE ROCA. Lugar: Legislatura Porteña, Salón Montevideo, Perú 160. Fecha: 9 de octubre. Hora: 18.00. Expositor: Dr. Rosendo Fraga y Lucas Calzoni.

CONFERENCIA SOBRE ROCA EN EL ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN. Lugar: Archivo General de la Nación, Leandro N. Alem 246. Fecha; 17 de octubre. Hora: 17.00 Expositores: Dr. Rosendo Fraga y Nicolás Pasaman.

OFRENDA FLORAL E HIMNO NACIONAL FRENTE AL MONUMENTO A ROCA. Lugar: monumento a Roca en Diagonal Sur y Defensa. Fecha: 19 de octubre. Hora: 07.30.

HOMENAJE A ROCA FRENTE A SU TUMBA EN LA RECOLETA. Lugar Bóveda de la familia Roca en el Cementerio de la Recoleta. Fecha 19 de octubre. Hora: 11.00. Orador: Ricardo Balestra.

CONFERENCIA SOBRE ROCA EN SU ANIVERSARIO. Lugar: Museo Roca, Vicente López 2220. Hora 19.00.  Fecha 19 de octubre. Orador: Ministro de Educación, Ciencia y Cultura, Eduardo Finochiaro

ROCA A 120 AÑOS DE LA PRESIDENCIA REFORMISTA. Lugar: Jockey Club, Cerrito 1446. Fecha: 24 de octubre. Hora: 19.00. Expositor: Dr. Rosendo Fraga.

ROCA A TRAVÉS DE LAS MARCHAS MILITARES. Lugar: Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, Anexo de la Cámara de Senadores, calle 7 esquina 49. Fecha: 26 de octubre. Hora 19.00. Ejecuta: Banda Paso de los Andes y Coro del Regimiento 7 de Infantería Mecanizado “Coronel Conde”.

FECHAS A DETERMINAR:

COLOCACIÓN DE OFRENDA FLORAL EN EL MONUMENTO A LA CAMPAÑA DEL DESIERTO. Organización: Comando de la Brigada de Infantería de Montaña VI y filial Neuquén del Instituto Roca.  Lugar: dicho monumento en Choele-Choel, Neuquén.

ACTO A ROCA EN LA ESCUELA QUE LLEVA SU NOMBRE. Lugar: Escuela Presidente Roca, Libertad (CABA).

ACTO A ROCA. Lugar: salón Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados de la Nación.

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