*
estás leyendo...
ELECTORAL, OPINIÓN

OPINIÓN: La reforma electoral de Roca, por Rosendo Fraga

Jun-25-14 – por Rosendo Fraga

Julio A. Roca asume su segunda presidencia el 12 de octubre de 1898. Lo hace con la convicción de que es necesaria una renovación general, la que intentará con suerte diversa a lo largo de su gestión.

Establece el servicio militar obligatorio en 1901 y da un paso importante en un proceso que se había iniciado cinco años antes con la primera conscripción en Curu Malal, motivada por el riesgo de guerra con Chile (decisivo para su llegada al gobierno).

Tiene también un proyecto de reforma educativa para dar un sentido práctico a la enseñaza, llevarla al modelo vigente en los EEUU y alejarla del sistema enciclopédico de matriz francesa. Su Ministro de Culto e Instrucción Pública, Osvaldo Magnasco, lo elabora y lo defiende con énfasis en el Congreso, pero fracasa al enfrentar la férrea oposición de quienes se oponían a esta reforma.

Innova en las relaciones exteriores al iniciar en la política exterior argentina la llamada diplomacia presidencial, que se concreta en el verano de 1899 con la primera entrevista con un Presidente de Chile y en junio del mismo año visitando Río de Janeiro, lo que fue también el primer encuentro de un Presidente argentino con uno del Brasil.

Intenta un proyecto de reforma ferroviaria impulsado por el Ministro de Obras Públicas, el ingeniero Osvaldo Civit, quien criticaba la venta de los ferrocarriles inicialmente estatales a capitales privados. Planteaba como alternativa ampliar la red de ferrocarriles estatales para evitar el monopolio en manos privadas extranjeras. Dentro del gabinete, el mencionado Magnasco también era muy crítico de los ferrocarriles privados que estaban en manos extranjeras. Ello es reconocido por un fuerte crítico de Roca desde la perspectiva nacionalista, como es Julio Irazusta, en su libro “El Tránsito del siglo XIX al XX” (Colección “El Memorial de la Patria, Ed. La Bastilla, Buenos Aires, 1973).

Durante esta Presidencia, el proyecto para establecer el divorcio tiene estado parlamentario y pierde por un solo voto en la Cámara de Diputados. Al mismo tiempo se reestablecen las relaciones diplomáticas con el Vaticano, interrumpidas en su primera Presidencia.

En materia social presenta al Congreso el Código del Trabajo redactado por su Ministro del Interior, Joaquín V. González, una legislación social de avanzada no sólo para la época, sino incluso hoy, más de un siglo después. Pero llega al Congreso sobre el final del mandato, cuando el Presidente ya no tiene fuerza política para impulsarlo.

Es en este marco de reforma general que decide avanzar en la reforma del sistema electoral, siendo el mismo Joaquín V. González quien redacta y defiende el proyecto en el Congreso.

En 1902 decía González:

Existe una profunda antinomia, una profunda contradicción, de que habla un filósofo político, entre la constitución social y la constitución política. Las fuerzas sociales que dan existencia real a nuestra cultura presente no tienen una representación formal en la ley, en cuya virtud debe hacerse práctica, o deba traducirse en forma práctica por medio del mandato del legislador.

Luciano Provitellio, en el capítulo Historia de las Elecciones en la Argentina 1805-2011 (El Ateneo, Buenos Aires, 2011), referido a la primera mitad del siglo XX, sostiene con acierto que esta misma cita podría ser atribuida a Hipólito Yrigoyen o Roque Sáenz Peña.

La idea que subyacía en el proyecto reformista de Roca-González -algo similar sucederá una década más tarde con el de Sáenz Peña-Gómez- es que las virtudes de la sociedad debían llevarse a la política para que fuera saneada y renovada.

La reforma de Roca aprobada por el Congreso en 1902 era un cambio importante respecto a la forma como se habían realizado las elecciones hasta entonces.

Para González, había en esencia una necesidad sociológica. Para Roca, admirador del modelo político británico, se trataba de poner en marcha un proceso gradual, como lo venía haciendo el Reino Unido a partir de 1832 y que recién culminaría en 1931.

La aplicación del sistema era esencialmente práctica. De las 120 bancas de diputados nacionales, cada provincia se dividía en una cantidad de circunscripciones equivalente a la cantidad que le correspondían.

El proyecto incluía el voto secreto, quizás el cambio más relevante, que se frustró por la oposición de Pellegrini en el Senado. El empadronamiento dejaba de estar en manos de las municipalidades y pasaba a ser responsabilidad de comisiones a cargo de tres ciudadanos que se sorteaban entre los veinte mayores contribuyentes de la circunscripción. En esta iniciativa aparece el sesgo del modelo anglosajón. Baste recordar que en la democracia británica, hasta las primeras décadas del siglo XIX era condición para ser votantes el ser propietario o contribuyente y lo mismo sucedía en la mayoría de los Estados de los EEUU. El proyecto bajaba a 16 años la edad para votar, lo que fue elevado por el Congreso a 18. También incluía una simplificación del trámite para la naturalización de los extranjeros que tampoco fue aprobada.

En términos generales, el Congreso suavizó el impulso reformista de Roca, con un sentido más conservador que el del Presidente.

Para Joaquín V. González, la circunscripción resultaba la clave del cambio. Decía al respecto:

La circunscripción no es un simple recurso técnico, sino que representa la posibilidad de una verdadera revolución de las costumbres políticas a través de la drástica reducción de la escala de producción de la representación política que pasa de la dimensión provincial a la local.

Para el ministro del Interior, la circunscripción presentaba dos ventajas: garantizaba la pluralidad a través de la heterogeneidad de los intereses diversos representados y establecía una relación más directa o inmediata entre el representante y el representado.

Quienes criticaban el sistema cuestionaban, en cambio, que no contemplara a las minorías como el sistema proporcional y que diluyera el nivel de representación de la provincia, instancia institucional central del sistema federal establecido en la Constitución Nacional.

También se cuestionaba que el notable o personaje de influencia en cada circunscripción pasara a tener una influencia política importante, como había sucedido con la democracia anglosajona hasta entrado el siglo XX.

En el caso argentino esta crítica era relativa y el espíritu de la reforma Roca-González buscaba disminuir el peso o influencia del mecanismo electoral tradicional por el de nuevas realidades sociales que iban surgiendo, algo que iba impulsando la ampliación del derecho a votar tanto en el Reino Unido como en los EEUU.

El sistema se puso a prueba en las elecciones de 1904 para diputados nacionales y electores para elegir Presidente. En las provincias el nuevo sistema no alteró en forma sustancial el control de los gobiernos sobre el resultado. Donde sí se produjeron cambios relevantes fue en la Capital, ya que la concurrencia a votar fue mayor que la usual y los punteros locales adoptaron decisiones sin alinearse con las decisiones de la conducción partidaria del distrito.

La Capital elegía 20 diputados nacionales y ese año, de acuerdo al nuevo sistema, le correspondía elegir 11. Es en este distrito donde quienes gobernaban perdieron el control. No sólo fue electo entonces el primer diputado nacional socialista de América Latina, Alfredo Palacios, por la circunscripción cuarta de La Boca, sino que otra media docena de diputados nacionales electos resultaron opositores.

Sin que existan estimaciones demasiado precisas sobre la posición que tenían algunos diputados electos en el interior, en general se considera que sobre 60 bancas que estuvieron en juego, fueron opositores menos de 10 y la mayoría de ellos en la Capital, el distrito con menor nivel de analfabetismo del país.

El nuevo sistema fue derogado por el Congreso en forma casi inmediata, a partir de un proyecto del Presidente Manuel Quintana, que sucedió a Roca.

Queda para la historia contra-fáctica qué hubiera sucedido de haberse mantenido: si se hubiera ido produciendo un cambio gradual en la representación política, como venía sucediendo con el sistema electoral anglosajón y lo pensaban Roca y González, o si sólo hubiera servido para mantener el statu quo con leves alteraciones.

En su último mensaje al Congreso de su segunda Presidencia, el 1 de mayo de 1904, Roca señala que desde agosto del año anterior ha preocupado activamente la primera aplicación de la reforma electoral. Primero por las prolijas pero indispensables operaciones de formación del Registro Cívico, y luego con los tres actos electorales consecutivos del 6 y el 13 de marzo y del 10 de abril de ese año.

Informa que el censo electoral ha dado la extraordinaria cifra de 595.887 ciudadanos en condiciones de ejercer el derecho a voto, y de los 53.220 correspondientes a la Capital, celebra que sólo 945 no supieran leer.

Con realismo, Roca evalúa la primera -y única- aplicación de esta reforma electoral:

Por más imperfecciones que se adviertan en el cuadro electoral de los últimos meses, él es, por más de un concepto, digno de atención del legislador: la lucha se ha mantenido con variable intensidad en su terreno propio, el de la discusión y la competencia de los elementos legítimos de toda contienda democrática, y la síntesis de este primer ensayo de la nueva legislación puede hacerse diciendo, que en la República entera han votado con libertad y seguridad todo ciudadano y toda agrupación que hayan querido concurrir a los comicios.

Finaliza el párrafo referido al nuevo sistema electoral planteado la esperanza de que genere un sistema de partidos, como había sucedido en Gran Bretaña:

Es de esperar que la influencia de la ley vaya hasta favorecer la organización de núcleos políticos permanentes que hagan al fin, del sufragio, el medio normal de sus deliberaciones.

Siete años más tarde, el 16 de septiembre de 1911, el General Julio A. Roca responde mediante un reportaje al pedido de opinión que el diario La Nación venía realizando desde el mes de agosto a las personalidades políticas que no eran diputados nacionales, sobre la reforma electoral que impulsaba el Presidente Roque Sáenz Peña y se debatía en ese momento.

Se pronuncia contra el sistema de lista incompleta del proyecto del Poder Ejecutivo, argumentando que sólo resolverá en parte mínima los problemas del sistema vigente, y sostiene que en un país con vasto territorio es muy difícil que la oposición pueda llegar a donde llegaba el estado.

Critica el voto obligatorio, al decir que el país no está preparado para este sistema, que además impedía usar la abstención como instrumento de protesta contra las irregularidades electorales cometidas desde el poder. Se pronuncia por el voto calificado que regía en Chile y en Brasil y dice que debía seguirse el ejemplo de la libre Inglaterra, que poco a poco ha ensanchado el derecho electoral.

Sostiene que el mejor sistema a su juicio es el de circunscripción que había establecido nueve años antes, argumentando que el sistema había sido aplicado con éxito y que éste hubiera sido más completo en las aplicaciones sucesivas.

Termina diciendo que la elección uninominal por circunscripciones es el mejor sistema, el mejor medio de aproximarnos a la verdad electoral.    

En conclusión, Roca en su segunda Presidencia avanzó hacia la necesaria reforma electoral y estableció el sistema electoral anglosajón de voto voluntario y elección por circunscripción. Esta opción apuntaba a una incorporación gradual de los sectores populares a la decisión política, tomando como modelo la evolución del sistema británico, al que le demandó un siglo de reformas graduales llegar al voto popular pleno. En el debate que tiene lugar en el Congreso para la sanción de la llamada “Ley Sáenz Peña”, el diputado nacional Julio A. Roca (h) defenderá el mismo modelo que su padre, el voto libre y la elección por circunscripción.

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Actos de homenaje a roca en el 104 aniversario de su fallecimiento.

ROCA A TRAVÉS DE LAS MARCHAS MILITARES. Lugar: Círculo Militar, Santa Fe 750. Fecha 18 de setiembre. Hora:18.30. Ejecución: Banda del Colegio Militar de la Nación y Coro del Círculo Militar.

CONFERENCIA SOBRE EL 120 ANIVERSARIO DE LA SEGUNDA PRESIDENCIA DE ROCA. Lugar: Legislatura Porteña, Salón Montevideo, Perú 160. Fecha: 9 de octubre. Hora: 18.00. Expositor: Dr. Rosendo Fraga y Lucas Calzoni.

CONFERENCIA SOBRE ROCA EN EL ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN. Lugar: Archivo General de la Nación, Leandro N. Alem 246. Fecha; 17 de octubre. Hora: 17.00 Expositores: Dr. Rosendo Fraga y Nicolás Pasaman.

OFRENDA FLORAL E HIMNO NACIONAL FRENTE AL MONUMENTO A ROCA. Lugar: monumento a Roca en Diagonal Sur y Defensa. Fecha: 19 de octubre. Hora: 07.30.

HOMENAJE A ROCA FRENTE A SU TUMBA EN LA RECOLETA. Lugar Bóveda de la familia Roca en el Cementerio de la Recoleta. Fecha 19 de octubre. Hora: 11.00. Orador: Ricardo Balestra.

CONFERENCIA SOBRE ROCA EN SU ANIVERSARIO. Lugar: Museo Roca, Vicente López 2220. Hora 19.00.  Fecha 19 de octubre. Orador: Ministro de Educación, Ciencia y Cultura, Eduardo Finochiaro

ROCA A 120 AÑOS DE LA PRESIDENCIA REFORMISTA. Lugar: Jockey Club, Cerrito 1446. Fecha: 24 de octubre. Hora: 19.00. Expositor: Dr. Rosendo Fraga.

ROCA A TRAVÉS DE LAS MARCHAS MILITARES. Lugar: Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, Anexo de la Cámara de Senadores, calle 7 esquina 49. Fecha: 26 de octubre. Hora 19.00. Ejecuta: Banda Paso de los Andes y Coro del Regimiento 7 de Infantería Mecanizado “Coronel Conde”.

FECHAS A DETERMINAR:

COLOCACIÓN DE OFRENDA FLORAL EN EL MONUMENTO A LA CAMPAÑA DEL DESIERTO. Organización: Comando de la Brigada de Infantería de Montaña VI y filial Neuquén del Instituto Roca.  Lugar: dicho monumento en Choele-Choel, Neuquén.

ACTO A ROCA EN LA ESCUELA QUE LLEVA SU NOMBRE. Lugar: Escuela Presidente Roca, Libertad (CABA).

ACTO A ROCA. Lugar: salón Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados de la Nación.

Archivos

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: